El fin de año se acerca, los mercados recobran un funcionamiento más « normal » y los operadores recuperan el aliento tras la dolorosa apnea de 2008. Un poco de calma bien recibida que favorece la introspección y al análisis retrospectivo: ¿qué enseñanzas podemos sacar de este periodo bursátil excepcional?
¿Excepcional?, el término no es demasiado exagerado: desde hace 130 años, sólo se habían presentado décadas bursátiles negativas en periodos de gran deflación (los años 30) o de gran inflación (los años 70)*, pero nunca en un periodo financiero « clásico ».
Los hechos son brutales: 10 años perdidos para el CAC 40 o el SBF 250 que, de octubre de 1999 a octubre de 2009, abandonan un 26% y un 18% respectivamente. Si se reinvierten los dividendos, el rendimiento sigue siendo negativo en un 4,1% para el CAC 40, mientras que las ganancias son anémicas (6,7%) para el SBF 250. En los dos casos, las acciones no han aportado nada en 10 años. Hemos buscado contraejemplos en vano, pero no podemos más que constatar que la puntuación es idéntica a los dos lados del Atlántico.
Por lo tanto, queda quebrantado el mito de la inversión en acciones que alabamos como el más rentable a largo plazo. Una inversión de la misma duración en obligaciones del Estado habrá proporcionado un retorno del 81,6% (sin tener en cuenta la fiscalidad). Esto resulta tanto más perturbador sabiendo que este tipo de inversión es infinitamente menos volátil.
Hay un segundo mito que también se tambalea: se trata del que defiende la teoría moderna de la cartera, que pretende que el retorno esperado de una inversión es más elevado cuando mayor es el riesgo asumido por el inversor.
¿Tenemos que llegar a la conclusión, como hacen algunos espíritus « tristes », de que la remuneración del riesgo no volverá a ser lo que era? Al contrario ¡10 años son suficientes! Ni se nos ocurre la idea de capitular y de abandonar nuestras convicciones de « stock-pickers » de acciones europeas.
Hay dos razones que nos reconfortan: la primera (y no por ello necesariamente la más decisiva) es de orden estadístico. Desde principios de siglo, aunque las décadas con rendimientos negativos fueron bastante escasas, las recuperaciones que las siguieron (un promedio del +65% en 5 años) fueron espectaculares.
Los jóvenes lectores pensarán que nos remontamos a la prehistoria, pero los demás seguro que recuerdan que la última década perdida fue provocada, entre otras cosas, por la primera crisis del petróleo… No había CAC 40 en aquella época, pero el DOW Jones ya existía. Observemos entonces los avatares de un pobre inversor que hubiera invertido a finales del año 1964 en el mercado americano. Diez años después, el DOW Jones había perdido el 31% de su valor. Por tanto, fue una larga década perdida, pero también era el momento en que no había que abandonar la batalla, ya que en los 10 años siguientes, el DOW Jones iba a recuperar un 130% (antes de distribuir dividendos…).
El enfoque estadístico suele ser reductor, ya que no hay que olvidar que los índices están constituidos por títulos cuyos comportamientos se alejan unos de otros.
Y de repente se abren infinitas posibilidades... aunque el SBF 250 fue un vehículo mediocre entre 1999 y 2009, durante el mismo periodo SECHILIENNE, FAIVELEY y VALLOUREC, el trío vencedor de este índice, progresan todas en más del 1.300%. Tres valores de la vieja economía que abandonaron sus estatutos de « deep value » para convertirse en valores de crecimiento. Tres valores que nos recuerdan que, en las décadas perdidas, no hay que olvidarse de utilizar el tamiz más fino. Las pepitas de oro existen incluso en un entorno macroeconómico adverso: la selección de valores ha conocido y conocerá aún buenos tiempos.
Este análisis no estaría completo si no hiciéramos también un balance de los 10 años en lo relativo a nuestra gestión y a Agressor. En 10 años, Agressor ha progresado en un 107%. Sin duda, no es lo suficiente para hacernos olvidar el año 2008, pero sí para « aplastar » cualquier inversión en deuda del Estado. Suficiente, en todo caso, para que podamos abordar con confianza la década 2010-2020.