Las personas hacen la empresa
Entre varias empresas que proponen un proyecto parecido, suele ser el responsable de la empresa quien marcará la diferencia. Los gestores de Financière de l’Echiquier prestan una atención muy particular al conocimiento de los dirigentes. Y, para ello, no hay nada mejor que las reuniones.
Juzgar a un manager es conocer su historia, sus éxitos y sus fracasos. Se trata de evaluar la verosimilitud de los propósitos que enuncia y de las perspectivas que anuncia. Se trata de medir en permanencia el desvío entre lo que se ha dicho y lo que se ha producido. Se trata también de comprender las motivaciones de los dirigentes respecto al proyecto bursátil.
Este análisis, a veces subjetivo, permite evaluar las motivaciones reales de los dirigentes, aprehender la cultura de la empresa y medir la consideración que ésta tiene del accionista.
El objetivo es evitar los proyectos “oportunistas” y localizar a los dirigentes capaces de “ampliar los límites” con una visión estratégica basada en el largo plazo.
Con el fin de perpetuar y compartir su experiencia, los gestores de Financière de l’Echiquier han formalizado las “buenas prácticas” para la entrevista con un dirigente de una empresa. Así, la “Guía de la entrevista” representa una herramienta de trabajo indispensable que recoge las preguntas que tienen que encontrar respuesta durante la entrevista para poder construir un caso de inversión fiable a largo plazo.
Existe una valoración justa para cada empresa que cotiza
La combinación de actores con horizontes de rendimiento muy distintos (del muy corto plazo en el caso del “day trader” al largo plazo en el caso del gestor de fondos de pensiones) perturba el espíritu de los observadores que asimilan las fluctuaciones bursátiles al comportamiento de los juegos del casino…
Sin embargo, cada empresa tiene un valor “objetivo” que depende directamente de los capitales que emplea para ejercer su actividad y de la rentabilidad que obtiene de ellos… Las cotizaciones de la bolsa fluctúan en torno a este valor, a merced de la información capturada por el mercado.
Saber determinar este “valor de las cosas” permite ser constante en las elecciones de inversión, y todo ello frente a los humores del mercado.